A un diosecillo caído
José María Aznar no se da cuenta, quizá no es consciente del todo o ¡sencillamente él es así !
Nunca un soberbio engreído cree equivocarse: siempre se equivocan los demás!! Eso en psiquiatría, además, tiene nombre. Aznar, ese chulo maleducado y barriobajero, es un matoncete perdonavidas de actitudes fascistas. Su soberbia nunca le dejará rectificar y mucho menos reconocer que algo no debió hacer bien para ser el único político español que en democracia pasó de la mayoría absoluta a la oposición. Y eso con el baldón de que durante su gobernación ocurrieron entre tanto muchos y muy delicados asuntos. El más dramático: el atentado de Atocha con 192 muertos y más de 1.500 heridos. Sí, tiene Aznar ese triste "record" el del mayor atentado terrorista que se haya dado en toda Europa.
Necesita el protagonismo ante su inane personalidad. Por eso entra en el Congreso del PP en medio de un discurso y displicente ignora a quien todo debe, Fraga, y deja caer su mano a Rajoy, mirando al tendido, cuando fue él, y sólo él el diosecillo Aznar, quién lo eligió, al más puro estilo búlgaro (dedazo) como ¿títere? al frente del PP.
Aznar se equivocó durante su aznarato dónde mostró su auténtico rostro; el del ordeno y mando, el del político inhumano que esconde tras su vacuidad una ambición desmedida potenciada por una mujer no menos ambiciosa y taimada. Se equivocó y el pueblo, la mayoría, la opinión pública tiene esa percepción. Luego están los hechos. Y uno es inapelable: el "líder" iba a lo suyo y a por lo suyo. Hoy es un próspero comisionista, en muchos casos, seguro, en contra de los intereses de esa España a la que Aznar tanto debe y de la que recibió mucho, muchísimo más, de lo que merecía.